jueves, 13 de julio de 2006

Narices

Iba a contarles algo acerca de mi sonrisa postiza. Esa sonrisa que todos guardamos un poco escondida y que nos ponemos esas tardes grises en que no te apetece nada de nada sonreír. Esa sonrisa que además de postiza es contagiosa y que, al rato de llevarla, puedes volver a guardarla porque ha hecho florecer tu sonrisa auténtica.

Digo que iba a escribir algo acerca de la sonrisa, pero he pensado en algo mejor. En algo realmente postizo y que, al menos a mí me pasa, es imposible no acompañar de una de tus mejores sonrisas: una nariz redonda y roja, una nariz de payaso.

Yo tengo un par de ellas en casa y les juro que de vez en cuando me las pongo y no puedo evitar mirarme en un espejo y ver mi sonrisa kilométrica bajo ese círculo rojo. Hace poco, en las fiestas de mi ciudad, la llevé mucho tiempo puesta y la gente que se cruzaba conmigo también sonreía automáticamente. Hasta creo que alguna de esas personas tuvo un momento de felicidad espontánea.

¿Saben? Les recomiendo una nariz de payaso. Porque sí, no es necesario tener ningún síntoma. Sólo pasen por una juguetería o una tienda de disfraces y compren una. Ya me contarán si realmente no se lo han pasado estupendamente viéndose en el espejo.

3 comentarios:

Lupita Pink dijo...

Yo también tengo un nariz de payaso, qué pena que la gente se dedique a consumir y a trabajar y se olviden de sonreir
Saludos espirales
http://artespiral.blogspot.com/

Bohemia dijo...

Tengo por casa una de esas narices y verdaderamente son divertidas...¿A quien no se le pinta la sonrisa con ella puesta? Llegó a casa en Navidad, la trajo alguno de mis sobrinos y nos tomamos fotos con ella puesta, bien roja y redondita...Cada vez que veo las instantáneas me río...

Un saludo

Nuestro corazón tiene la edad de aquello que ama... dijo...

Es verdad, yo soy una de esas personas que al verte con esa nariz y esa sonrisa que inevitablemente la acompaña; en medio del caos del trabajo me ausentaba por unos segundos de la realidad para dibujar casi sin querer y sin darme cuenta una sonrisa aun mayor...

A veces pienso que esa profesión, la de payaso tiene que ser la que más recompense a las personas, la más noble... hacer reir a la gente, eso si que es especial...